El gobierno de Veracruz se convirtió en uno de los estados que más deuda acumula con la industria farmacéutica, al grado de que por falta de pago las distribuidoras dejaron de surtirle desde el año pasado.

De ahí que la Asociación Nacional de Distribuidores de Insumos para la Salud (ANDIS), presidida por Alejandro Vázquez, presentó una demanda contra dicha entidad por incumplimiento de contrato. Fue la manera en que la industria buscó cubrirse para evitar acciones de inhabilitación al dejar de surtir medicamento a Veracruz. Y si tomaron esa decisión conjunta como gremio fue porque el gobierno de Javier Duarte ya acumulaba retraso de pagos de dos años todo el 2013 y el 2014, acumulando una deuda superior a 80 millones de pesos.

De hecho, la ANDIS, antes de actuar legalmente, se acercó a las autoridades de salud federales, que entendieron el caso y decidieron ya no incluir a Veracruz en la licitación consolidada de medicamentos para este 2016.

La duda ahora es en torno a cómo le está haciendo Veracruz para adquirir medicamentos (seguramente a mayor precio), o a qué grado llega el desabasto de terapias en sus hospitales, clínicas y centros de salud.

Otros estados altamente endeudados con el sector farmacéutico son Sinaloa, Sonora y Tlaxcala, que también fueron bajados de la compra consolidada. Dejan duda de cómo están haciendo las cosas porque son poco transparentes.

La compra consolidada ha permitido ir transparentando éste y otros factores. Por ejemplo, el papel cada vez más importante que juegan las empresas distribuidoras de fármacos por el rol financiador que asumen al ser un colchón económico dando plazos largos de pago a las instituciones. Si los laboratorios fabricantes de medicamentos fueran los que vendieran directamente darían plazos de entre 30 y 65 días para pagar, pero las empresas de distribución absorben ese margen y terminan financiando por periodos de meses a las instituciones. Es una labor poco apreciada en la industria de la distribución.

Aparte, también las distribuidoras han permitido multiplicar los puntos de recepción. Antes cada institución — IMSS, ISSSTE, Secretaría de Salud Pemex o Sedeña — tenían puntos estratégicos de recepción de productos, pero se fueron elevando y ahora suman ya 150 lugares diferentes en todo el país.

Esto ha obligado a una consolidación del sector distribuidor, porque hay empresas pequeñas o regionales que no tienen tal solvencia como para financiar por mucho tiempo a sus clientes o no tienen capacidad de absorber los costos de entrega en muchos lugares, de modo que terminan quebrando.

Los directivos del IMSS tienen claro ese papel protagónico de las distribuidoras y trabajan muy de cerca con la ANDIS, una organización con 15 años de vida cuyos agremiados manejan casi 70% de la venta de insumos para la salud a gobierno.

Entre las empresas que participan en la ANDIS están Maypo, Ralea, Dimesa, Cominsa, CPI, CIMSA, Comercializadora Brissa de México, Disur, Fármacos Dinsa y Pihcsa Médica que se concentran principalmente en el sector de genéricos, justamente el sector que más está creciendo en sector público.

Los laboratoriostras Oseltamivir

La designación de Julio Sánchez y Tépoz como nuevo titular de la autoridad reguladora sanitaria Cofeprls se da después del roadshow que, como encargado de despacho, dio por los medios tratando de explicar el desabasto del antiviral Tamillu. Era urgente designar un comisionado presidente en Cofepris, pues son muchos los temas en que debe seguir avanzando y tomar decisiones. Está pendiente justamente la autorización de genéricos para Oseltamivir, la sustancia activa de Tamillu. Puede ser que en esta semana se estén emitiendo Las tres empresas que están en espera son Liomont, Landsteiner y Alpharma.